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Tal vez la forma más adecuada de entender el desarrollo
sostenible desde un punto de vista operativo sea como un proceso que
mejora la economía, el medio ambiente y la sociedad para el beneficio de
las generaciones presentes y futuras.
Sí, el cambio global es inevitable. Pero lo que sí que es
evitable es la continua degradación de los ecosistemas y de su capacidad
para proporcionarnos bienes y servicios que son necesarios para nuestra
supervivencia. Este es, sin duda, el gran reto (científico y
tecnológico, social, político y económico) de la humanidad para el siglo XXI: avanzar hacia un mundo sostenible.
Las
actividades humanas han incidido en el medioambiente desde la
prehistoria. Desde el principio del último siglo, la agregación en el
espacio y en el tiempo de los impactos ambientales antropogénicos hizo
que éstos hayan alcanzado la escala planetaria, con posibles efectos en
los milenios futuros.
El origen de todos estos
problemas ambientales está en las actividades que nos llevan a
satisfacer nuestras necesidades de energía, alimentos y materiales. Y,
desde esta perspectiva, nos podemos preguntar cómo vamos a seguir
explotando los recursos de los que disponemos para mantener a una
población creciente y que se encuentra en su mayoría, hoy, en los países
en vías de desarrollo, donde hay miles de millones de personas que viven
en la pobreza, sin suficiente comida, sin agua potable y sin acceso a la
educación. Es en este contexto en el que debe hablarse de desarrollo
sostenible.
Las
consecuencias de estos impactos afectan a la vida en la Tierra en todas
sus manifestaciones. Las generaciones futuras tendrán que lidiar con un
planeta en condiciones muy diferentes a las que prevalecieron durante
los muchos milenios en que las especies co-evolucionaron hasta formar la
biosfera que hemos heredado.
Los
cambios globales disminuyen la resistencia y la resiliencia de los
ecosistemas y con ellos la capacidad de la Tierra de soportar la vida.
Estos cambios amenazan particularmente a las sociedades que para
subsistir dependen directamente los recursos naturales de su entorno.
Sin embargo, la mayor probabilidad de conflictos, la pobreza y la
ingobernabilidad, productos de los cambios globales, afectarán de manera
creciente a todas las sociedades del mundo. |