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Culmina con éxito el proyecto Enfoques Silvopastoriles Integrados para el Manejo de Ecosistemas implementado en Colombia, Costa Rica y Nicaragua Recibir incentivos económicos por servicios ambientales, mejorar la condición de las pasturas, proteger y conservar el ambiente y formular e implementar políticas para el desarrollo de la ganadería sostenible son algunas de las acciones desarrolladas por los 347 finqueros y varias instituciones de Colombia, Costa Rica y Nicaragua que participaron en el proyecto Enfoques Silvopastoriles para el Manejo de Ecosistemas (GEF-Silvopastoril).
Este proyecto desarrollado en Quindío, Colombia; Esparza, Costa Rica; y Matiguás, Nicaragua, trabajó con 347 finqueros, de ellos el 76% (255) recibieron pago por servicios ambientales (PSA) y algunos asistencia técnica (capacitación y acompañamiento) y el restante 24% participó como grupo control (grupo testigo para comparación respecto a los otros dos grupos). Las lecciones aprendidas manifiestan que el incentivo de los PSA es una herramienta eficaz para que los ganaderos incrementen la cobertura de árboles en sus fincas, principalmente por medio de la arborización de las pasturas, cercas vivas y bancos forrajeros con especies leñosas. Para poder implementar los sistemas silvopastoriles en las fincas, los productores recibieron capacitación en temas relacionados con los servicios ambientales (incremento de áreas de bosques para proteger las fuentes de agua, captarla y distribuirla en las fincas, mejoramiento de la biodiversidad, captura de carbono, cambio climático, etc.) y cambios de usos de la tierra que mejoran la productividad en las fincas ganaderas (bancos forrajeros de corte y acarreo y de ramoneo para mejorar la alimentación de los animales en época seca; arborización de potreros y de cercas vivas; establecimiento y manejo de pasturas; utilización de las excretas para la generación de biogás y abonos orgánicos y monitoreo socioeconómico de las fincas). Además se capacitó a docentes y estudiantes de centros educativos en el manejo y la conservación de los recursos naturales y en las buenas prácticas de manejo ambiental, con el fin de que puedan ser implementadas en las comunidades.
Durante la implementación del proyecto ocurrieron cambios importantes, transformando sistemas de pasturas degradadas y pasturas naturales (este grupo incluye las pasturas naturalizadas como Hyparrhenia rufa, o jaragua) a sistemas con pasturas mejoradas con diferentes densidades de árboles, utilizando pasturas como Brachiaria brizantha, o marandú. El área de pasturas mejoradas con árboles se incrementó en 39%. También fue importante el cambio de cercas muertas a cercas vivas (las cercas vivas incrementaron en 987 km) y la implementación de bancos forrajeros leñosos para la alimentación de ganado. Además, se demostró que la calidad y la cantidad del agua mejoran con la conversión de pasturas degradadas hacia sistemas de manejo como los sistemas silvopastoriles. Beneficios económicos Los cambios en los usos sostenibles de la tierra permitieron que los finqueros se beneficiaran económicamente por medio del pago por servicios ambientales. En los tres países los pagos acumulados por finca (2003–2007) variaron entre $1.780 a $2.400. El dinero obtenido por los productores fue reinvertido en realizar cambios en los usos de la tierra en sus fincas, tales como mejoramiento de pasturas, ampliación de la longitud de las cercas vivas, introducción de pequeñas áreas de bancos forrajeros (30% de Cratylia argentea y 70% de caña de azúcar) y en otras inversiones de la finca, especialmente en la compra de animales.
Debido al PSA, los productores más pobres tuvieron cambios importantes en el uso de la tierra. Redujeron aproximadamente 20% de las pasturas degradadas hacia usos más sostenibles como pasturas mejoradas con árboles, bancos forrajeros y cercas vivas. Así obtuvieron un incremento en la productividad de leche, mayor ganancia en la venta de productos animales y mejoraron el ingreso familiar. Rentabilidad de las fincas Se realizaron análisis socioeconómicos para asociar la adopción de tecnologías silvopastoriles con el PSA, evaluando:1) pasturas natural a pastura mejorada + gallinaza (estiércol de gallina seco); 2) pastura natural + gallinaza a pastura mejorada + gallinaza; y 3) pastura mejorada + gallinaza a pastura mejorada + banco forrajero. Los resultados muestran que los cambios de pasturas naturales a pasturas mejoradas arboladas con o sin PSA recuperan la inversión durante el segundo año del proyecto y que las tasas internas de retorno variaron entre 17% a 36%, lo que concuerda con un aumento del ingreso de las fincas ganaderas; por ejemplo las fincas de Esparza aumentaron en promedio sus ingresos en un 26%. En la época seca, la mayoría de productores alimentan el ganado a base de pasturas mejoradas y suplementación con gallinaza, pero el proyecto estuvo promoviendo el uso de bancos forrajeros en la finca. Según los resultados, el sistema con gallinaza fue más rentable que aquel con banco forrajero con o sin PSA, esto debido a que la implementación de bancos requiere mayor inversión en mano de obra. Sin embargo, cuando se utiliza mano de obra familiar para el manejo del banco forrajero, este logra ser rentable. Buenas prácticas ambientales Gracias a los cambios de uso de la tierra, los productores adoptaron buenas prácticas para contribuir en la mitigación de los gases de efecto invernadero (GEI). En Colombia se incrementaron las áreas con los sistemas silvopastoriles intensivos (pasto en asocio con leucaena) y las cercas vivas; asimismo, hubo una reducción de fertilizantes nitrogenados en las pasturas. En Costa Rica se incrementaron las pasturas mejoradas arborizadas y las cercas vivas.
Otro logro significativo ha sido la disminución en la erosión del suelo. Se estima que la erosión disminuyó en 75.000 toneladas y la erosión por hectárea pasó de 80,9 ton/ha en el 2003 a 44,1 ton/ha en el 2007, lo cual significó una reducción de 36,8 ton/ha, o 45.5%. Los cambios realizados en los usos de la tierra han disminuido la incidencia de malezas en los potreros y con ello los ganaderos han tenido que usar menos litros de herbicidas. Al sumar las reducciones en el uso de herbicidas se estima que entre el 2003 y el 2007 se dejaron de utilizar 6.013,6 litros de herbicidas, una reducción de un 43,2%. Este hecho contribuye a que mejoren los suelos, la rentabilidad de las fincas, la salud de los ganaderos y las condiciones para la biodiversidad y permite que las aguas presenten menos contaminación. Conservación de la biodiversidad Los resultados indican que los paisajes ganaderos que incluyen sistemas silvopastoriles mantienen un buen nivel de biodiversidad comparado con las zonas protegidas cercanas (por ejemplo, Parque Nacional Santa Rosa en Costa Rica). Hasta el 2007, en los paisajes ganaderos de Quindío, se encontraron 193 especies de aves; en Esparza,174 especies; y en Matiguás, 192 especies. En las cercas vivas multiestrato en Esparza se registraron 60 especies de aves; en las pasturas mejoradas con árboles de alta densidad de árboles, se registraron 63 especies; y en los bosques secundarios, se encontraron 70 especies. Es evidente que usos de la tierra productivos como las cercas vivas multiestrato y las pasturas mejoradas con alta densidad de árboles son capaces de albergar un número de especies de aves similar al encontrado en usos de la tierra dedicados a la conservación de la biodiversidad como lo son los bosques secundarios.
Sostenibilidad del proyecto El éxito de GEF-Silvopastoril ha permitido su replicación en los países donde se ejecutó. Al inicio se esperaba trabajar con al menos 12 instituciones y se logró establecer relaciones con 77 (ministerios, municipalidades, ONG, asociaciones de productores, federaciones de ganaderos, universidades, etc). En Colombia, la Federación Nacional de Ganaderos, FEDEGAN, ha desarrollado un programa de ganadería sostenible con base en los resultados del proyecto, y ahora en conjunto con el CIPAV esta gestionando recursos del GEF para el establecimiento de un proyecto de replicación a nivel nacional, para lo cual el gobierno colombiano ya ha comprometido $45 millones en crédito. En Costa Rica, fue importante el apoyo brindado a la Comisión Agroforestal Nacional para que promoviera el decreto 32750, en el cual se reconoce PSA en sistemas agroforestales y entre ellos los sistemas silvopastoriles. A nivel nacional varios ganaderos se están beneficiando de este pago. Se estableció una alianza con el Rainforest Alliance (una agencia certificadora internacional) para el diseño conjunto de una normativa para la certificación sostenible de fincas ganaderas que implementan buenas prácticas de manejo. Ya se tiene un borrador del documento, desarrollado con el aporte de expertos de los tres países. Se espera pueda publicarse en 2009. Se diseño un programa de educación ambiental dirigido a la capitación de docentes de colegios de Esparza, que fue posible con apoyo de seis instituciones gubernamentales, universidades y la alcaldía. Se espera que la alcaldía continúe con esta iniciativa a partir de 2008. Además se ha desarrollado una propuesta de turismo rural sostenible que podría ser sometida para la gestión de recursos de donantes, para ser implementada en la zona de influencia del proyecto. En Nicaragua lo más relevante para la sostenibilidad del proyecto fue el diseño por parte del Fondo de Desarrollo Local (FDL) de un paquete de crédito para los productores en donde se ofrecen servicios financieros con enfoque ambiental. Por ese medio incentivan a los productores a optar por estos fondos de crédito para promover sistemas silvopastoriles en sus fincas. En este momento hay cerca de 2.000 productores que están recibiendo crédito del paquete verde.
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