Hacia un mejor entendimiento de la pobreza: reducción del potencial de los enfoques de desarrollo de cadenas de valor en Nicaragua

Por Jason Donovan
Especialista en desarrollo empresarial rural, CATIE

Los esfuerzos por reducir la pobreza en Nicaragua y en otras partes de América Latina a menudo se han enfocado en facilitar la participación de los pobres de las zonas rurales en los mercados orientados a la exportación de productos de mayor valor, como las frutas, los vegetales, el café especial y el cacao. En la última década ha ido aumentando el consenso en que facilitar el acceso de los pobres del área rural a los mercados de más valor involucra una fuerte orientación hacia la demanda, subsidios limitados de la sociedad civil y más colaboración e inversión del sector privado, en particular de las organizaciones productoras, procesadoras y exportadoras.

Los enfoques de desarrollo, generalmente conocidos como cadenas de valor, apuntan a generar un mayor valor agregado en la producción, el procesamiento y el mercadeo de los productos agrícolas y a crear relaciones de ganar-ganar entre los diferentes actores de la cadena, incluyendo los productores a pequeña escala.

Desde el año 2004, la oficina nicaragüense de Technoserve, un proveedor de servicios técnicos y de negocios para los pobres de las áreas rurales, con sede en los Estados Unidos, ha trabajado para unir a los pequeños productores de la zona norte de Nicaragua con los consumidores internacionales de malanga, un tubérculo tropical parecido a la yuca.
 

 

Víctor Rodríguez, de la Cooperativa Jorge Salazar, muestra una raíz de malanga recién cosechada.

Technoserve ha canalizado sus intervenciones por medio de la Cooperativa Jorge Salazar (CJS). Fundada en 1993 por 26 miembros de la resistencia armada al gobierno nicaragüense durante los años 80 (conocidos como contras), la CJS ahora se especializa en el procesamiento y mercadeo de la malanga para exportadores locales y compradores en Miami. Technoserve estableció el primer contacto entre CJS y un exportador de malanga en Nicaragua y facilitó las relaciones entre la CJS y los productores locales.

Entre 2006 y 2009 la CJS exportó más de 60 contenedores de malanga a Miami, con un valor aproximado de US$2 millones. Para 2009 aproximadamente 400 productores entregaban malanga a la CJS. Además, la CJS construyó una planta procesadora, con un promedio de 60 empleos de temporada, y desarrolló las capacidades necesarias en temas complejos de logística y seguridad de los alimentos para poder exportar la malanga. No obstante, los subsidios totales directos de Technoserve y otros se han limitado a tan solo US$80.000, con poco apoyo para asistencia técnica a los productores de las cooperativas afiliadas.

Los pobres de las áreas rurales afiliados a la CJS tienen razones para ser optimistas pero también cautelosos al hablar de los impactos de participar en la cadena de valor de la malanga. Por un lado, el ingreso neto más alto derivado de la venta de malanga puede brindar mayores opciones para inversiones en malanga y otros sistemas de producción, educación y demanda, abriendo el camino para llegar a salir de la pobreza. Sin embargo, por otro lado, el alto riesgo asociado con la producción y el mercadeo de los tubérculos frescos puede limitar la capacidad de algunos productores para responder a las oportunidades a mediano plazo.

Los riesgos son especialmente altos cuando 1) se utiliza crédito para la producción de malanga, 2) los productores tienen poca o ninguna experiencia en la producción de malanga y 3) la producción se lleva a cabo en terrenos alquilados (por ejemplo, los terrenos rentados pueden estar compactados por la producción ganadera, lo cual es desfavorable para la producción de tubérculos).

Corte en una raíz de malanga

 

Debido al poco conocimiento sobre las potenciales plagas y enfermedades, el lograr altas producciones a través del tiempo requiere vastas inversiones en aportes químicos o prácticas alternativas para el manejo de pestes y, en muchos casos, acceso a infraestructura de irrigación. Los productores sin acceso a irrigación deben vender su malanga en febrero o marzo, cuando los precios del producto suelen ser menores.

La CJS no está en capacidad de ofrecer crédito y por ello sus miembros deben acudir a los bancos comerciales, donde les solicitan los títulos de los terrenos como garantía. Durante el año pasado surgieron roces a la hora de compartir los costos y beneficios de las exportaciones de malanga entre la CJS y su más importante comprador, el cual fue responsable del 75% del total de las ventas de la CJS en 20062009.

Technoserve unió esfuerzos con el CATIE en 2009 para comprender mejor las implicaciones de la participación de los pobres de las zonas rurales en la cadena de valor de la malanga en Nicaragua. La metodología de evaluación diseñada por el CATIE, en colaboración con Technoserve y otros, se basó en identificar los cambios en el suministro de (o el acceso a)  los bienes cruciales de medios de vida (capitales naturales, humanos, sociales, físicos y financieros) como resultado de la participación en la cadena de valor de la malanga. El análisis de la información recolectada en más de 150 hogares productores de malanga ya se está llevando a cabo.

Los resultados preliminares son ambivalentes. Aproximadamente la mitad de la muestra de productores tuvieron ganancias significativas en cuanto a activos, incluyendo la diversificación hacia nuevos sistemas de producción como el café. Sin embargo, para el 30% de la muestra, la malanga no ha tenido un impacto importante en activos, ya sea porque representa una pequeña contribución al ingreso total o porque los productores no tienen los recursos mínimos necesarios y abandonan la producción de malanga del todo. El 5% de la muestra enfrentó reducciones en sus activos debido a su incapacidad para pagar los préstamos bancarios con las cosechas de la malanga.

La evaluación ayudará a determinar hasta qué punto los pequeños productores han podido administrarse para aumentar sus recursos como resultado de la producción y comercialización de la malanga y las condiciones que favorecen (u obstaculizan) el desarrollo en favor de los pobres. La colaboración entre CATIE y Technoserve es parte de una iniciativa internacional liderada por el CATIE y financiada por la Fundación Ford que busca crear herramientas creíbles y fáciles de usar para evaluar los impactos de la pobreza de la cadena de valor. Los resultados del estudio de la malanga estarán disponibles a mediados de 2010.

 

 


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Jason Donovan
Especialista en desarrollo empresarial rural, CATIE
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jdonovan@catie.ac.cr

 

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