Creativos y relevantes en tiempos de crisis

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José Joaquín Campos

¿Hay futuro para organizaciones como la nuestra cuando la cooperación financiera escasea? La respuesta es si… y lo estamos construyendo...

Como en cualquier tipo de organización, son los mismos fundamentos los que se requieren para adaptarse a un mundo que cambia constantemente y donde hay mucha incertidumbre:

 

o   es necesario contar con una buena estrategia (que interprete bien el entorno con relación a las características internas) y,

o   el capital humano capacitado para implementarla.

A esto se debe sumar un liderazgo efectivo en todos los niveles, que libere al máximo el talento de cada miembro del equipo, de manera que se haga crecer la inteligencia colectiva de la organización.

Dos elementos son fundamentales para esto:

o   tener productos y servicios que tengan demanda (que sean relevantes),

o   tener una base financiera sólida que nos permita invertir en el capital humano e infraestructura para cumplir las funciones básicas.

Es clave que la estrategia considere lo que la organización puede hacer de forma competitiva, lo que puede hacer mejor que otras, o en otras palabras, lo que llaman “el océano azul”.

Un elemento que ha sido fundamental para que el CATIE siga creciendo como lo hemos hecho en los últimos años es que, tras tantos años de enfrentar situaciones desafiantes, se ha creado una cultura que no ha podido vivir en una “zona de confort”, sino que nos ha llevado a identificar las prioridades y necesidades de nuestros socios y clientes, conformando una cultura organizacional muy emprendedora y conocedora de la importancia de ofrecer soluciones a los problemas reales del desarrollo. Nuestro futuro depende de ello.

La gran mayoría de instituciones enfrentamos un contexto sumamente incierto en términos no solo del financiamiento, sino también de la aplicabilidad de los productos y servicios a los nuevos desafíos.

Ante este panorama se hace fundamental tener claridad sobre lo que planteamos en nuestra estrategia. Ahí es necesario tomar decisiones; definir una estrategia es en esencia escoger entre varios caminos posibles y eso no es sencillo.

Nosotros hemos escogido consolidar nuestra naturaleza de universidad internacional que combina la educación de posgrado, con la investigación y la innovación para el desarrollo, especializada en agricultura y recursos naturales. Creemos que esta combinación nos hace únicos en la región. Debemos consolidarnos como la mejor opción para formar los mejores especialistas en desarrollo, que piensen de manera sistémica ofreciendo soluciones reales a los problemas del desarrollo sostenible.

Nuestros estudiantes se benefician en gran manera de estudiar en un ambiente internacional, multicultural, por la riqueza en el origen del profesorado y estudiantado. Pero aún más enriquecedor es el proceso de aprendizaje al vincularse en la infraestructura de programas, proyectos y vínculos con cientos de socios que tenemos en los países, mediante acciones concretas que buscan soluciones al desarrollo. En otras palabras nuestros estudiantes además de estar vinculados en un ambiente científico internacional, tienen la oportunidad de estar inmersos en las trincheras del desarrollo. Esta infraestructura no se encuentra en ninguna otra organización y debemos de sacarle más provecho aún. Creo firmemente que tomando esto en cuenta, como lo hacemos en nuestro nuevo plan estratégico, los mejores años del CATIE están por venir.

Otro paso que debe dar una organización como la nuestra es contribuir con herramientas concretas; en ese sentido nosotros le estamos apostando a reunir nuestras capacidades para desarrollar “territorios climáticamente inteligentes”. Este enfoque y herramienta a la vez será foco de nuestras investigaciones, será también un recurso vital que diferencie nuestros procesos de educación y capacitación, al mismo tiempo que lo vamos construyendo en varios países en estrecha colaboración con cientos de socios.

Ahora todo lo anterior requiere de un CATIE financieramente sólido y en crecimiento. Nuestras finanzas han venido creciendo en los últimos años, sin embargo, contamos con un presupuesto básico (irrestricto) que es sólo un quinto del presupuesto total y si consideramos lo que significa lo correspondiente a cuotas de los miembros, esto se reduce a solamente 4-5%. Esto significa que la mayoría de los ingresos son restringidos y por tanto debemos ser muy creativos en diseñar proyectos y programas que optimicen las sinergias y los beneficios múltiples para cumplir nuestro mandato y así ser más efectivos con los recursos de la cooperación para el desarrollo y eficientes con el gasto.

En términos cualitativos pasamos de invertir recursos para generar conocimiento, a invertir conocimiento para generar más valor para la sociedad y para el mismo CATIE.

Al hacer esto reforzamos la cultura emprendedora que es a la vez beneficiosa para nuestros estudiantes, que cuando regresen a sus países puedan contribuir a consolidar sus propias organizaciones.

La esperanza de vida de las organizaciones es muy variable. En el sector privado todo el tiempo se están extinguiendo empresas y apareciendo otras y esto tiene que ver mucho con la capacidad de innovación de la empresa. En el sector público se dan ajustes muchas veces significativos a las organizaciones para adecuarlas mejor al contexto vigente. Y en la sociedad civil también hay un proceso constante de evolución que trae consigo cambios organizacionales significativos. Al final todo depende de la relevancia de las organizaciones, de la correcta lectura de las tendencias del entorno, las amenazas y las oportunidades que éstas conllevan, y de ajustar sus características para ser más competitivas en ese nuevo entorno. Las organizaciones, al igual que los seres vivos y en especial los seres humanos que las conformamos, debemos evolucionar; eso es parte de la naturaleza inteligente del ser humano y de las organizaciones. Nosotros en CATIE planteamos que, antes de ser víctimas de los cambios en el entorno, queremos ser los arquitectos de nuestro propio futuro.