Evaluación social de las prácticas de agricultura climáticamente inteligente

Su contribución al bienestar, la equidad y la inclusión en los territorios Nicacentral y Trifinio y recomendaciones para la metodología de priorización de inversiones

Por Natalia Ruiz-Guevara

Graduada del Programa Académico de Práctica del Desarrollo y Conservación del CATIE. Síntesis de trabajo de graduación realizado con el financiamiento y soporte del Programa Agroambiental Mesoamericano del CATIE (MAP-Noruega).

 

La región Mesoamericana, especialmente en sus zonas rurales, se ve afectada por cinco problemas globales, que son: pobreza, inequidad de género, inseguridad alimentaria y nutricional, degradación de servicios ecosistémicos y vulnerabilidad al cambio climático (CATIE, 2015). En ese contexto, la fase II del Programa Agroambiental Mesoamericano (MAP Noruega) concentró sus esfuerzos en dos territorios clave: Trifinio (en la frontera de El Salvador, Guatemala y Honduras) y NicaCentral (en la zona central y norte de Nicaragua). Al igual que otros programas y proyectos, MAP-Noruega venía promoviendo diversas prácticas agroecológicas a nivel de cuatro sistemas productivos: granos básicos, pasturas/ganadería sostenible, agroforestales con café y/o cacao, y patios/huertos caseros que han sido adoptadas por miles de familias.

En el año 2015, el CATIE en alianza con Programa de Investigación del CCGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) evaluó en ambos territorios estas prácticas utilizando la metodología ¨marco para la priorización de prácticas agropecuarias con enfoque de Agricultura Climáticamente Inteligente (ACI)[1], la misma que está orientada a apoyar la toma de decisiones con miras al desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático de poblaciones vulnerables (CATIE, 2016). La metodología incluyó en sus dos primeras fases dos evaluaciones: i) una a cargo de un grupo de especialistas, conquienes evaluaron las practicas con base en doce indicadores previamente establecidos y enmarcados en los 3 pilares de la ACI[2]) y ii) una a cargo de actores clave del territorio, con base en cinco criterios seleccionados por ellos mismos a partir de una lista previamente definida[3]. Este trabajo aportó información valiosa respecto al nivel de inteligencia climática de las prácticas. Adicionalmente se realizó una evaluación económica de las practicas y la formulación participativa de portafolios de inversión por territorio[4].

Sin embargo, se consideró necesario complementar la metodología con indicadores que reflejen mejor el aporte social de las prácticas ACI. Por ello, entre los meses de enero a junio del año 2017 se llevó a cabo el trabajo “Indicadores de desempeño social para la Metodología de Priorización de Inversiones bajo el enfoque de Agricultura Climáticamente Inteligente en los territorios Nicacentral y Trifinio en América Central”, a cargo de Natalia Ruiz-Guevara, graduada del CATIE, en el que participaron 220 personas de los territorios (54% hombres y 46% mujeres).

En primer lugar, se realizó una sistematización de experiencias de las escuelas de campo (ECA) del MAP-Noruega, en Nicacentral, en el que se determinó el impacto de la implementación de las prácticas ACI en las dimensiones humana, social e institucional del territorio. Con base en esta información, se diseñaron siete indicadores de desempeño social: Equidad, Relevo Generacional, Disponibilidad de Alimentos, Estímulo al Aprendizaje, Experimentación Productiva, Relaciones Sociales y Fortalecimiento Organizacional. Se siguió la recomendación de diversos autores[5] de emplear una escala de evaluación cualitativa de 5 niveles, que en este caso fue ajustada y validada para cada territorio.

Ejemplo de Indicadores de Desempeño Social y sus respectivas escalas de evaluación:

INDICADOR EQUIDAD DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS ESTÍMULO AL APRENDIZAJE
Solo participan hombres adultos No produce alimentos No se desarrolla conocimientos habilidades y aptitudes”.
Solo participan hombres adultos y jóvenes. Produce alimentos de manera eventual / no regular / no frecuente Se desarrolla  conocimientos técnicos solamente.
Las mujeres participan minoritariamente y/o  no toman decisiones. Produce con regularidad un solo tipo de alimentos Se desarrolla conocimientos y habilidades manuales.
Las mujeres participan y toman decisiones, pero la proporción de trabajo es desigual. Produce con regularidad diversos tipos de alimentos, pero no en cantidad satisfactoria para cubrir las necesidades de la familia Se desarrolla conocimientos, habilidades manuales y de toma de decisiones
Hombres, mujeres y jóvenes participan equitativamente en el trabajo y toma de decisiones. Produce con regularidad diversos tipos de alimentos y en una cantidad satisfactoria para cubrir las necesidades de la familia Se desarrolla conocimientos, habilidades manuales, de toma de decisiones y de gestión de recursos.

 

Los indicadores fueron empleados para evaluar las 29 prácticas ACI en Nicacentral y 25 en Trifinio, con la participación de especialistas de los territorios y familias agricultoras. Con los primeros se utilizó un formato individual escrito y/o digital; mientras que con las familias se realizaron grupos focales a  través de un método denominado “escalera de preguntas”, propuesto por la estudiante, a manera de una conversación guiada, con una secuencia ordenada de preguntas y el empleo materiales sencillos.

 

Familias2 Familias

Evaluación con familias en los municipios de El Tuma-La Dalia (Nicacentral y Santa Fé (Trifinio).

Los resultados evidencian la importancia social de aquellas prácticas que fomenten mejores condiciones de equidad de género, provean alimentos diversos, involucren el desarrollo de habilidades para la gestión sostenible de los recursos, faciliten la generación de empleos temporales e involucren actividades colectivas (comunales). Por ejemplo, las prácticas que tuvieron mejor desempeño social en Nicacentral fueron: el diseño y establecimiento de sistemas agroforestales con café y cacao, el diseño de patios (huertos caseros), la selección de semillas y manejo post cosecha de granos básicos, la instalación de árboles dispersos en pasturas y la protección de fuentes de agua. En Trifinio fueron: la elaboración en huertos caseros de abonos orgánicos y productos químicos y biológicos para el control de plagas y enfermedades,  el almacenamiento y selección de semillas de granos básicos, el establecimiento de sistemas agroforestales y la instalación de cercas vivas en pasturas. Estos resultados respaldan, desde la dimensión social, la importancia de la innovación y diversificación productiva, como estrategia para la adaptación al cambio climático y como “motor” para mejorar las condiciones de bienestar, equidad e inclusión en los territorios.

La incorporación de la evaluación con estos indicadores produjo un cambio en el orden de prioridad de las prácticas ACI que se obtuvo en el año 2015, sobre todo al incorporarse la evaluación con las familias agricultoras.  Por ejemplo, luego de la evaluación social con especialistas en Nicacentral, la práctica “Diseño de Patios” ascendió del nivel 4to de priorización al 3ero dentro del sistema “huertos caseros”; mientras que esta misma práctica resultó tener la 1era prioridad para las familias.

Como principales lecciones aprendidas  del trabajo se tiene que la evaluación por parte de familias y de especialistas puede generar resultados muy diferenciados, pues cada grupo tiene diferentes perspectivas. Por ello, se recomienda la inclusión de ambos tipos de público en la evaluación, empleando los mismos indicadores en las fases I y II. Para esto, es importante la selección adecuada del método de facilitación más apropiado para cada público meta. Por ejemplo, los talleres con especialistas resultaron ser una buena manera de fomentar y conciliar la discusión, sin embargo en ocasiones es necesario complementarlos con entrevistas personales o remotas, de acuerdo a la disponibilidad de cada persona. Con familias, el método de la “escalera de preguntas” mediante grupos focales ha demostrado ser eficiente, apto para distintos tipos de público, inclusivo para personas con dominio limitado de materiales escritos y de bajo costo.

Además, se tiene como lección aprendida que el uso de estos indicadores sociales puede ayudar a visibilizar información “oculta” en otro tipo de evaluaciones, como por ejemplo, el trabajo femenino no remunerado en las actividades cafetalera y ganadera, la experimentación productiva no formal en café y cacao y la creación de vínculos comerciales locales entre familias y comunidades (intercambio y venta de hortalizas, insumos, materiales). Esto es importante, sobre todo para la adopción de estrategias locales de desarrollo sostenible.

Referencias bibliográficas

Banco Mundial. 2016. Climate-smart agriculture indicators. Washington DC, US. 126 p. Consultado 31 de may de 2017. Disponible en: http://documents.worldbank.org/curated/en/187151469504088937/Climate-smart-agriculture-indicators

Bergamini, N; Blasiak, R; Eyzaguirre, P; Ichikawa, K; Mijatovic, D; Nakao, F; Subramanian, S. 2013. Indicators of Resilience in Socioecological Production Landscapes. Yokohama, JP. UNU-IAS. 48 p. Consultado 01 de jun de 2017. Disponible en: http://www.bioversityinternational.org/fileadmin/user_upload/online_library/publications/pdfs/Indicators_of_Resilience_in_Socio-ecological_Production_Landscapes__SEPLs__1676.pdf

CATIE (Centro Agronómico Tropical De Investigación y Enseñanza, CR). 2015. Priorización de inversiones en Agricultura Sostenible Adaptada al Clima (ASAC) en Trifinio y Nicacentral. Propuesta de trabajo. Turrialba, CR. 15 p. Consultado 30 de set de 2016.  Disponible en http://map.catie.ac.cr/asac/docs/propuesta_trabajo.pdf

CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza) y CCAFS (Research Program on Climate Change and Food Security of CGIAR). 2015. Agenda conjunta CATIE CCAFS. Diap. Turrialba, CR. Consultado 30 de set de 2016.  Disponible en  http://es.slideshare.net/cgiarclimate/alianza-conjunta-ccafscatie-en-el-trifinio

CATIE (Centro Agronómico Tropical De Investigación y Enseñanza, CR). 2016. Análisis económico y caracterización de prácticas de agricultura climáticamente inteligente. Turrialba, CR. Diap.

[1] La metodología marco fue propuesta por el CCAFS y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) Y adaptada por el CATIE a las características de los territorios Nicacentral y Trifinio.

[2] Los tres pilares de la ACI son: aumento de la productividad, adaptación al cambio climático y mitigación de gases de efecto invernadero.

[3] La evaluación con indicadores de la fase I de la metodología se hizo en una escala del 1 al 10. La evaluación con criterios de la fase II se hizo de manera dicotómica (SI/NO).

[4] La síntesis de los resultados de la metodología se encuentran disponibles en http://repositorio.bibliotecaorton.catie.ac.cr/bitstream/handle/11554/8344/Priorizacion_de_practicas_en_agricultura_espanol.pdf

[5] Bergamini, et al (2013). Banco Mundial (2016).