La Aplicación Racional y Flexible de las Normas Legales en la Actividad Forestal

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Ronnie de Camino V.
Antonio Hummel
Joberto Veloso
César Sandova

Los países de nuestro continente sufren el riesgo de ahogarse en sus propias normas de control exagerado de todas las actividades del quehacer social, económico y ambiental, componentes fundamentales del desarrollo sostenible.

El sector forestal productor de madera no es una excepción  en este sentido, sino quizás sea uno de  los cuales es más difícil sobrevivir financieramente por los altos costos de transacción que imponen las reglas.
Sin embargo, cuando las normas se aplican con inteligencia, flexibilidad y control, son las mismas autoridades nacionales forestales las que posibilitan una actividad forestal exitosa y aligeran  los procedimientos de la gestión forestal. Queremos exponer aquí dos casos  en los cuales  las autoridades han revisado la interpretación de sus normas  a la luz de  argumentos racionales. Se trata de  él aprovechamiento de Minquartia guianensis (Acariquara) en Amazonas, Brasil  y  la autorización de  extracción de volúmenes de madera mayores de los autorizados previamente en un Plan Operativo Anual en una Concesión Comunitaria en Guatemala.

El aprovechamiento de Acariquara en  Amazonas

En Brasil está prohibida la exportación de madera sin procesar, a objeto de dejar un mayor valor agregado en el país y así incentivar  un aprovechamiento forestal  más integral, a lo largo de la cadena de  valor. Sin embargo  se presentó hace algún tiempo  en un plan de manejo de una empresa privada, la situación de  una especie llamada Aqaricuara ( Minquartia sp.), que mostró las siguientes características: es muy abundante en ese particular plan de manejo;  los árboles difícilmente alcanzan los 40 cm, que es el diámetro mínimo de corta autorizado;   la micro forma de los fustes es sumamente irregular, lo que hace difícil su aserrío, sin que las tablas se desarmen, pues semeja a un atado de tallos individuales bajo un mismo tronco. Además, se trata de una especia altamente apreciada para su uso en postes de conducción eléctrica y construcciones portuarias, con gran demanda en Europa. En otras palabras, un fuste de Minquartia es en sí un producto final al que ningún proceso industrial agregará valor. La empresa  dueña de la propiedad y con un manejo forestal certificado FSC, expuso esos argumentos  a la autoridad forestal, la que reconsidero, a la luz de los argumentos expuestos, las disposiciones vigentes, e hizo una excepción, autorizando  la cosecha y exportación de  los postes de Acaricuara.
Autorización de la corta que excede el permiso anual
En una de las concesiones forestales comunitarias del Petén de Guatemala, también con certificación FSC, la comunidad se hizo el propósito de aumentar su productividad, aprovechando una mayor proporción de la madera de cada árbol autorizado en su plan anual de corta. Es así como  después de la cosecha, en lugar de producir, digamos 1000 m3 de madera en trozas, se produjeron 1100 m3 de madera  y productos forestales de elaboración simple. Los comunitarios aprovecharon las ramas más gruesas de los árboles autorizados, y además  cortaron los árboles lo suficientemente bajos, como para poder producir  unos sillones rústicos macizos hechos con los tocones. La primera reacción de la autoridad  fue  prohibir el transporte de la madera excedentaria y además sancionar a  la empresa comunal. Sin embargo, el diálogo llama a la reflexión y la racionalidad y la autoridad forestal revisó la disposición cayendo en cuenta que no hacía sentido castigar el aumento de eficiencia, pues no se había cortado ningún árbol no marcado, sino que se había sacado más madera de los mismos árboles. En este momento ese criterio flexible se continúa aplicando y se premia de esa manera la mayor eficiencia en la producción. Como ejemplo de la reacción positiva a los argumentos sólidos,  el procedimiento  ahora regulado, consiste en  una solicitud del representante legal y el regente forestal de la unidad de manejo, y previa inspección que el aumento de  volumen corresponde a  aumento de productividad, éste es autorizado. Así por ejemplo en  el 2013, en la misma concesión, el volumen autorizado de 1131 m3, fue ampliado en  580 m3 en madera y  282 m3 en leña.
Estos son dos simples casos  que muestran que la aplicación flexible de las disposiciones, en lugar de transformarse en un  libertinaje y abuso, premia la eficiencia y contribuye a mejorar la rentabilidad del manejo forestal sostenible. Estos dos hechos, llevan a preguntarse sobre la necesidad de revisar muchas de las disposiciones existentes en materia forestal en cada uno de nuestros países y fomentar así el manejo forestal sostenible, saliendo del dilema entre  la restricción y o el abuso, optando por el equilibrio. No hay que olvidar que la madera es un material noble, de producción sostenible bajo buen manejo forestal y que además es mucho más eficiente que otros materiales  desde el punto de sus características de ser renovables y de bajo consumo de energía fósil en su producción.

Turrialba, Mayo  del 2014.