Para Conservar hay que cortar árboles

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Ronnie de Camino Velozo

El bosque es muy importante para la sociedad, al punto que es imposible imaginarse la existencia de la sociedad humana si no existieran bosques. Se afectaría  la temperatura del planeta en forma mucho más fuerte que por el

efecto invernadero, por la radiación directa sobre la superficie del planeta, se perderían ingentes cantidades de agua por evaporación, pero también por una torrencialidad sin barreras que provocaría inundaciones y deslizamientos.
Por otro lado, de acuerdo con el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre el estado de los bosques del mundo, en los últimos 10 años se han perdido 5 millones de hectáreas y la mayor parte de la pérdida es en los trópicos y especialmente en América Latina. Pero no solo se pierden bosques, sino que también una superficie indeterminada, quizás tan grande como la deforestación, se degrada por la intervención humana.
¿Por qué se pierden y degradan tantos bosques? Hay mil explicaciones, pero hay una de elemental sentido común: porque los bosques no tienen valor para la gente que vive dentro y cerca de ellos, para sus poseedores y propietarios. Incluso hay evidencia de que en la mayoría de los países en vías de desarrollo existe una coincidencia entre la cobertura forestal y la pobreza. Muchos bosques = muchos pobres.
Los habitantes rurales encuentran tantas trabas para poder utilizar bien el bosque y aprovechar sus productos que entonces recurren a la deforestación, pues para hacer agricultura y ganadería esas trabas no existen y la gente tiene que comer y tener ingresos. Incluso cuando ven crecer una pequeña planta forestal en un potrero, corren a eliminarla, pues si se hace árbol o bosque se transforma en un problema.
Necesitamos entonces, para conservar el bosque, permitir que los que tienen derechos sobre ellos puedan cortar la madera de una forma sabia, sacando solo lo que corresponde al crecimiento y sacando aquellas especies que no están en peligro de extinción.
Una prueba de esto existe en Guatemala, allí se otorgaron concesiones a las comunidades para sacar madera del bosque de una manera sostenible. Hay miles de personas  que dependen para sus ingresos de la cosecha bien hecha de árboles. Ese bosque tiene valor para  la gente y allí casi no ocurren incendios en la temporada seca, mientras en los parques nacionales que rodean el área de concesiones todos los años hay grandes incendios. Yo gano mi salario, por lo tanto yo protejo al bosque y saco solo lo que puedo cosechar.
Sin embargo, aún hay otro elemento fundamental a tener en cuenta. Al cosechar en buena forma se abre espacio en el bosque para que surjan otros árboles, haya crecimiento y se secuestre carbono en nuevos árboles. Mientras tanto la madera cosechada, que se usa para bienes durables como casas, escuelas y muebles, permanece largo tiempo como carbono secuestrado fuera del bosque.
Es necesario seguir el ejemplo de Guatemala para que el manejo forestal no se transforme en una pesadilla de alto costo, sino que se reformen las leyes y reglamentos que faciliten el buen manejo y el buen trato a la naturaleza; así los propietarios de los bosques llevarán una vida digna, basada en cortar árboles en buena forma. De manera que lo que parecía una paradoja “cortar árboles es conservar” se transforme en una realidad.