Árboles en Finca: un cambio para la biodiversidad en Honduras

  • Un vistazo por la zona de Catacamas, Olancho

6 de noviembre de 2018. El objetivo de nuestro nuevo proyecto Árboles en Finca es identificar y apoyar enfoques innovadores para integrar a los árboles en los paisajes agrícolas. Especialmente, en los países tropicales en desarrollo en los que trabajamos, y en donde la producción agrícola y los cambios en el uso de la tierra compiten con la biodiversidad local y la estabilidad de los ecosistemas. El cambio climático y la expansión humana agravan aún más la tensión de esta relación, al tiempo que ponen de relieve la interdependencia entre la producción y la salud de los ecosistemas.

En este sentido, emprendimos un viaje al municipio de Catacamas, en Olancho, al sureste de Honduras. El área está dominada por la ganadería y su frontera agrícola se sigue expandiendo hacia el bosque primario[1]. Nuestro pequeño grupo de investigadores, incluye a Edwin García, funcionario local del CATIE[2], la Dra. Etti Winter[3] y yo, juntos viajamos a Catacamas con la misión de identificar a los actores locales y conectarlos con los procesos de políticas nacionales y los mecanismos de financiamiento para implementar árboles en las fincas.

Durante nuestro viaje desde la capital, Tegucigalpa, atravesamos interminables bosques naturales de pino en las tierras altas centrales que han sido fuertemente afectados por el gorgojo descortezador. Después de entrar al departamento de Olancho, el bosque se abre y revela largas tierras de pastoreo, divididas por líneas de árboles, cercas y corrientes de agua. Las empinadas e impresionantes sierras de la Sierra de Agalta conservan el bosque virgen restante y dominan el paisaje. La cordillera es el hogar de 176 especies de aves, ozelotes, tapires, hormigas comedoras, muchos monos, así como especies amenazadas.

Después de un corto periodo en Catacamas, nos damos cuenta de que los sistemas de producción están claramente definidos. En comparación con la alta biodiversidad local existen pocos sistemas de cultivos comerciales definidos, mientras que la agricultura de subsistencia incluye parches del cultivo de frijol, frutas (por ejemplo, banano, mango, aguacate) y maíz; asimismo, los principales productos comerciales son la carne, la leche, el café y el cacao. En consecuencia, los agricultores están organizados en asociaciones y cooperativas. Rápidamente se hizo evidente que los representantes de todos estos sistemas agrícolas ven la necesidad de introducir y conservar árboles en las fincas.

“La sequía de 2011 y la pérdida de más de 25 000 vacas demostraron que el cambio climático tiene un fuerte impacto en la viabilidad de la ganadería", dijo Oscar Cerna, presidente de la Asociación de Ganaderos de Catacamas (AGACO). El joven empresario terminó su carrera de Agricultura en 2012 y recuerda: “cuando regresé a casa de vacaciones en 2011, vi ganado hambriento a lo largo de las carreteras". Los árboles son un elemento importante de los microclimas y hogar del agua de los ecosistemas de pastos. Sin embargo, las tierras de pastoreo se siguen expandiendo en áreas de bosque y pocos árboles permanecen entre los parches de pastoreo. El manejo de los pastizales es extremadamente extensivo y los actores locales reportan casos de cuatro vacas en 200 ha.

"Es realmente difícil cambiar las actitudes de las generaciones mayores. Cuando vine a trabajar con mi abuelo en su finca, se mostró reacio a incorporar tecnologías más eficientes para el manejo del suelo o más cobertura arbórea. Prefiere gestionar la rotación de los pastos según su instinto. La generación más joven e incluso mi padre está más abierto a la innovación tecnológica", dijo Cerna. Mediante la intensificación de la producción ganadera y un cuidadoso manejo del suelo, Cerna prevé una gestión ganadera intensiva que necesite áreas más pequeñas y podría permitir una cobertura arbórea de hasta el 30%.

A esto García añadió que muchos de los grandes ganaderos no ven la necesidad de manejar sus explotaciones de forma eficiente ya que gestionan mayores superficies de pastos de las necesarias para producir unos ingresos decentes. “Les gusta la ganadería y ven los pastizales como una inversión", indicó García.

Los agricultores grandes y medianos que viven en las tierras bajas cerca de Catacamas reconocen que se necesitan árboles en las fincas. "Muchos agricultores que viven en Catacamas son propietarios de tierras en las zonas montañosas del sur y del este, donde todavía existe el bosque primario. Las prácticas de manejo de los grandes ganaderos sirven de ejemplo para los pequeños", comentó García.

David Reniery, de Heifer International, señaló: “los grandes ganaderos alquilan parcelas de sus tierras (menos de una hectárea) a sus empleados para asegurar su subsistencia. De esta manera, se aran los pastos y se preparan para producir suficiente materia prima para el ganado en los años siguientes. En su necesidad de una cosecha optimizada, los empleados limpian esos parches de bosque para producir frijol, maíz, frutas y lo que necesiten. Si los grandes agricultores vieran el potencial de los árboles, podrían asegurar su conservación a lo largo de los años de producción".

Cerna articula el fuerte potencial de los árboles en los pastizales, lo que necesita son plántulas y estrategias tecnológicas para incorporar especies arbóreas adecuadas y potencialmente nativas en las prácticas ganaderas.

Por casualidad, esto es exactamente lo que la Asociación de Productores de Sistemas Agroforestales de Cacao en Olancho (APROSACAO) puede ofrecer, tal como se reveló durante nuestra visita para el desarrollo de un taller. Habíamos invitado a representantes de los principales grupos de productores, agencias del gobierno local, ONG y académicos para que identificaran a los actores clave que influyen en la introducción y conservación de los árboles en las fincas e indicaran la naturaleza de su interacción. En el proceso del ejercicio, los participantes comenzaron a discutir el papel de esos grupos de partes interesadas, revelando su potencial y desafíos, así como los posibles vínculos de su trabajo. Un resultado importante de esta discusión fue la constatación de que APROSACAO tenía actualmente 15 000 plántulas de árboles y estaba buscando posibles sitios de plantación, mientras que los ganaderos de AGACO tenían sitios y estaban buscando plántulas.

Issis Maradiaga es miembro del comité directivo de APROSACAO. Debido a su pasión por la naturaleza, dejó el negocio de mesas de billar de su familia en Tegucigalpa hace más de 10 años y se fue a trabajar al campo. La creación inicial de una asociación de cacao por parte de 40 agricultores brindó una interesante oportunidad para que la experta en mercadeo trabajara en el sector agroforestal. "Al principio cometimos muchos errores al identificar las técnicas de cultivo adecuadas", recuerda Maradiaga. La ONG FHH[4] y ahora ICADE[5] nos brindaron apoyo técnico y financiero para la producción de plántulas y tecnología. Actualmente, la asociación cuenta con 420 miembros que cultivan entre 700 y 1000 ha de cacao orgánico certificado por Biolatina y comercio justo, y todos los árboles maderables están certificados por el Instituto Nacional de Conservación Forestal (ICF).

El cacao no se cultiva en monocultivos limpios, sino en sistemas agroforestales multifuncionales. Isis nos llevó a la finca de uno de sus asociados. Diferentes variedades de cacao se mezclan con plátanos que dan sombra durante el primer año. Se integran árboles adicionales para la producción de madera, con el fin de proporcionar sombra en los años siguientes y generar ingresos potenciales a medio plazo. Aunque las plántulas estén subvencionadas, las pequeñas contribuciones de los asociados asegurarán su responsabilidad en el manejo adecuado de las plantulas. La pulpa de cacao se compra a precios fijos que superan significativamente los niveles del mercado. Estos precios relativamente altos y el acceso al mercado son argumentos clave para que los agricultores participen en la asociación. Maradiaga afirmó: “ahora sabemos que tanto la plantación de árboles como los mecanismos financieros de apoyo deben ir acompañados de un plan de manejo claro y de capacitación de los usuarios de la tierra para asegurar la sostenibilidad del proceso”.

El cultivo de café es otro potencial económico de la región que integra los árboles de sombra en sistemas agroforestales optimizados. Visitamos plantaciones de arábica en altitudes más altas alrededor del valle de Catacamas que incorporan grandes árboles nativos de sombra que mantienen la cubierta arbórea y proveen un hábitat para una gran variedad de especies de aves e insectos. La finca cafetalera que visitamos con un representante de la corporación local IHCafe es manejada orgánicamente con fertilizantes naturales y estrategias de manejo de plagas. Los propietarios consideran el desarrollo adicional del ecoturismo en el área para llevar a los turistas a las áreas adyacentes de bosque virgen y a los miradores en los picos circundantes. Sin embargo, las plantaciones de café no reforestan áreas degradadas, sino que transforman los pisos de bosque virgen en fincas y se benefician de los árboles de sombra existentes. Como la calidad del café requiere altitudes más altas, las fincas de este cultivo comparten espacio  con áreas protegidas y ecosistemas montañosos biodiversos que proveen el agua dulce de los valles.

Las leyes hondureñas vigentes en materia de medio ambiente y silvicultura prohíben la producción en áreas de conservación, incluidas las cordilleras con pendientes superiores al 30%. Por ley, no se pueden asignar títulos de propiedad y permisos de usuario en esas áreas. Lamentablemente, la falta de capacidad institucional no permite la plena aplicación de la ley. Sin embargo, un instrumento prometedor y ampliamente utilizado es la georreferenciación de nuevas plantaciones de árboles. En el mercado solo pueden venderse árboles de plantaciones de árboles registradas, excluyendo la madera procedente de la tala ilegal y de zonas de bosque primario. El ICF sirve como la agencia gubernamental nacional para certificar plantaciones georreferenciadas. Junto con un representante de la oficina local de dicho instituto visitamos un área certificada que alberga asambleas de silvicultura y recolección agroforestal, combinando valiosos árboles como la caoba y el cedro con pastos o árboles frutales, respectivamente. 

Durante nuestro evento, aprendimos de los expertos locales cómo las partes interesadas se regulan entre sí, colaboran en importantes cadenas de valor e intercambian información. Si bien, conocíamos la experiencia existente y los proyectos en curso en la zona, quedamos muy sorprendidos del entusiasmo con el que los actores acogen con satisfacción la instalación de plataformas de innovación y el apoyo técnico proporcionado por nuestro proyecto Árboles en Finca.

Como siguiente paso, en una reunión de expertos en biodiversidad, durante el mes de noviembre, se consultará sobre especies de árboles y fauna adecuadas para indicar los avances en la protección de los ecosistemas locales. Además, talleres específicos de innovación y procesos de investigación apoyarán a los actores en el fortalecimiento de la conservación de los árboles y facilitarán la cooperación, no solo entre ellos.

Estamos especialmente interesados en colaborar con la Universidad Nacional de Agricultura (UNAG) de Catacamas y evaluar la posibilidad de supervisar conjuntamente a los estudiantes de maestría u organizar una escuela de verano. Confiados en el inicio de nuestro proyecto, regresamos a Tegucigalpa, donde organizaremos una reunión de grupo focal nacional para conectar el potencial local con la política nacional de biodiversidad y las oportunidades de financiamiento nacional e internacional. Somos conscientes de que este impulso inicial es solo una primera chispa para el posible desarrollo. Sin embargo, estamos seguros de que Catacamas tiene el potencial de convertirse en un área modelo para la conservación de la biodiversidad en áreas agrícolas tropicales.

Redacción:

Yves Zinngrebe
Universidad de Göttingen
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[1] https://www1.cifor.org/sentinel-landscapes/sentinel-landscapes-sites/regional-sentinel-landscapes/nicaragua-honduras-sentinel-landscape.html

[2] CATIE es el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, ver más en www.catie.ac.cr

[3] Etti Winter, Leipnitz University Hannover, find further information at https://www.iuw.uni-hannover.de/4861.html?&no_cache=1&tx_tkinstpersonen_pi1%5Balias%5D=ew

[4] FHH - Caritas Felices y la Fundación Helvetas Honduras (ONG)

[5] ICADE - Institute for Cooperation and Self-Development (ONG)