Temporadas de mega huracanes en la región del Caribe alterarán drásticamente la dinámica de los manglares

  • Esto sugieren los resultados de una investigación publicada recientemente en Environmental Research Letters

11 de mayo de 2020. Ante la poca evidencia de cómo los efectos acumulativos de las tormentas de las temporadas de huracanes afectan a los manglares en grandes regiones; varios investigadores se dieron a la tarea de estudiar las relaciones entre intensidad y daño de huracanes, más otras variables, con la estabilidad de los manglares de la región Caribe.

Su estudio titulado Daños generalizados en los manglares como resultado de la temporada de mega huracanes del Atlántico de 2017, fue publicado recientemente en Environmental Research Letters, evidencia que, si bien los manglares son resistentes a los impactos de los huracanes, las temporadas de mega huracanes (que son cada vez más frecuentes en la región del Caribe) alterarán drásticamente la dinámica de las perturbaciones de los manglares.

Uno de los autores de este estudio, Miguel Cifuentes-Jara, investigador del CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), detalló que la investigación se centró en analizar los efectos de la temporada de huracanes del Atlántico de 2017 sobre los manglares. Esta temporada se clasificó como una de las más dañinas y costosas de las que se tenga registro, compuesta por 17 tormentas tropicales con nombre, seis de las cuales fueron huracanes importantes.

“Para llevar a cabo la investigación utilizamos imágenes satelitales de toda la región del Caribe y del Golfo de México para mostrar que en 2017 se produjeron daños desproporcionados en los manglares en comparación con las respuestas de referencia de los ocho años anteriores, y las respuestas estimadas de la vegetación en los últimos 38 años”, señaló Cifuentes.  

Específicamente, a través de una reducción del índice diferencial normalizado de vegetación (NDVI), se observó que en 2017 hubo 30 veces más daños en los manglares, en comparación con cualquiera de las ocho temporadas anteriores de huracanes. Además, la mayoría (72%) de estos daños persistieron a lo largo de los siete meses posteriores a la temporada de huracanes.

Asimismo, los datos espacialmente explícitos sobre la velocidad del viento, las precipitaciones y la altura del dosel mostraron que los daños en los manglares se debieron principalmente a las altas velocidades máximas del viento, pero las inundaciones y la estructura de los manglares (altura del dosel) también fueron importantes factores de predicción de los daños.

“Es importante conocer los datos y resultados arrojados por este estudio porque a medida que aumente la dinámica del cambio global y la intensidad y frecuencia de los huracanes, se reduce la resiliencia de los manglares para atenuar los efectos negativos de los huracanes y aumentan así los efectos negativos sobre las comunidades costeras y ecosistemas críticos aledaños. La nueva información que generamos en este estudio contribuye a anticipar estos potenciales daños, a priorizar geográficamente las áreas más susceptibles y a diseñar estrategias y acciones que puedan prevenir esos efectos tan negativos (por medio de la restauración o reforzamiento activo de zonas y ecosistemas marino-costeros) y ayudar a adaptarnos a la nueva realidad climática cada vez más intensa”, concluyó Cifuentes-Jara.

 

Mayor información:

Miguel Cifuentes Jara
Líder
Unidad de Acción Climática
CATIE
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Redacción:

Karla Salazar Leiva
Comunicadora
Tecnología de Información y Comunicación
CATIE
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