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Cero labranza y cobertura vegetal, claves para controlar erosión

Fotografía UAGro.

 

La cobertura vegetal combinada con la mínima labranza juegan un “papel decisivo” en el control de la erosión y en el mejoramiento de los suelos de las montañas tropicales de América Central, revela un estudio conjunto elaborado por el CATIE MAP-Noruega y la Universidad española de Málaga.

 

El estudio sostiene que la erosión hídrica del suelo es uno de los “principales problemas medioambientales de las montañas tropicales centroamericanas, donde se ha sustituido el bosque por los usos agropecuarios”.

 

Subraya que las mayores pérdidas de suelo se dan en las fincas de maíz y frijol cultivadas con los métodos tradicionales de espeque y arado pero sin cobertura vegetal. En esas fincas, la superficie afectada por erosión hídrica alcanzó al 76 en las áreas de maíz y al 89 por ciento de áreas cultivadas con frijol.

 

La siembra al espeque (bastón de madera con punta metálica), conocida también como labranza mínima, no es suficiente para controlar la erosión, a menos que vaya combinada con la cobertura vegetal del terreno cultivado, sostiene la investigación.

 

Pone como ejemplo el caso del maíz sembrado al espeque. Al final de su etapa vegetativa, la superficie afectada por erosión se redujo un nueve por ciento debido a la considerable cantidad de cobertura vegetal que se había logrado acumular hasta ese momento.

 

Esta relación más cobertura vegetal igual a menos erosión, se confirma con los resultados que logró la misma investigación en sistemas agroforestales de café en Honduras, Guatemala y Nicaragua. Allí encontraron que la superficie afectada por erosión fue solo del 10 por ciento, debido a la masa vegetal que cubre estos suelos.

 

El CATIE MAP-Noruega y la Universidad de Málaga, analizaron los factores suelo, cobertura vegetal y pendiente del terreno para determinar los porcentajes de su participación en la erosión hídrica.

Señalan que encontraron abundantes suelos francos a franco arcillosos, con rangos del 3 al 10 por ciento de materia orgánica, pero que en su mayor parte “denotan un importante proceso de lavado de bases (erosión hídrica), que crece cuando aumentan las lluvias”.

 

La investigación aclara que la pendiente influye sobre la erosión en todos los cultivos, pero no es “igualmente significativa” en todos los casos, gracias al “efecto positivo que provoca especialmente la cobertura vegetal”.

 

La investigación recomienda para estos suelos de montaña evitar el arado, pero al mismo tiempo pide garantizar una cobertura total con rastrojos para los suelos dedicados a cultivar maíz. Para el frijol y cacao propone una cobertura del 75 por ciento y para fincas agroforestales de café por lo menos un 52 por ciento de cobertura.

 

Según el estudio, por cada centímetro de suelo que se pierde se observa una caída de la productividad de 0.09 a 0.13 toneladas métricas de alimentos por hectárea.

 

Sin embargo, los investigadores advierten que la mayoría de los productores “no siempre están conscientes de que sus tierras se estén erosionando y de la gravedad” que este problema acarrea para su futuro.

 

Más info: Amílcar Aguilar Carrillo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Proyecto CATIE MAP-Noruega